domingo, 11 de enero de 2015

Historia (parte I)

He aquí el inicio de la historia al fin :)

Menos lobos, Caperucita

El viento traía consigo el hedor del ejército enemigo, que poco a poco iba apareciendo allá en el horizonte. Orcos, goblins, esqueletos vivientes y toda clase de bestezuelas de la Oscuridad avanzaban con paso firme, todos mezclados, trayendo con ellos el caos y la destrucción que tanto adoraban, amenazando la seguridad de los reinos de la Luz.
Cassidy observaba el panorama apoyada contra las puertas de la muralla exterior. Notaba el nerviosismo que recorría el lugar, ese extraño silencio que se extiende en mitad del momento previo a la batalla. A Cassidy le agradaba y le ponía histérica a partes iguales aquella sensación; era señal de que todavía no había empezado lo peor, aunque tampoco habría que esperar demasiado.
La semienana repasó varias veces lo que llevaba consigo a aquella batalla y observó durante un largo rato la preciosa hacha de guerra que hacía poco había conseguido, como si fuera una madre mirando a su hijo recién nacido. Escuchó a varios guerreros gritarse órdenes y mensajes entre ellos. Por lo menos, se dijo, esos inútiles conseguían mantener la calma medianamente. Ya era algo, teniendo en cuenta que Cassidy estaba segura que más de la mitad del trabajo lo haría ella sola.
Sonrió irónicamente. Vamos, a estas alturas no podía quejarse, se había vuelto muy fuerte. Si caía –que lo dudaba-, se llevaría a más de uno con ella.
     -¿Cassidy? –la voz de Lance resonó entre las demás.
La aludida sonrió y observó al apuesto elfo.
     -¿Lo tienes todo claro? Llevas mucho rato callada.
Cassidy rió.
     -Sí, sí. Soy vuestro tanque estrella. Voy a enviar a esos capullos Oscuros al Vacío de un hachazo en la cabeza.
Escuchó a otros guerreros reír. Aunque, por encima de todo, escuchó la risa de Lance. Y es que la voz de ese condenado elfo era la más sensual que jamás hubiera escuchado. Cuando todo aquello terminara, quizás…
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por una lluvia de flechas enemiga y un grito de guerra por parte de su centurión. La acción comenzaba y a Cassidy, durante unos instantes, le temblaron las manos. La voz de fondo de Lance asegurándole que él le apoyaría desde la retaguardia la tranquilizó –Lance era uno de los magos más poderosos que contaban en sus filas-, agarró con ambas manos su hacha y comenzó a correr junto a sus compañeros de batalla, dispuesta a enfrentar aquellos enormes orcos de las primeras filas enemigas.
Cassidy era bastante impulsiva, así que inició la batalla con gran fiereza, como de costumbre. Se sentía segura ya que veía de vez en cuando impactar contra alguno de los mastodontes que tenía delante los hechizos que Lance y los otros magos lanzaban desde la muralla.
Al cabo de un buen rato de batalla, la semienana se topó con el enemigo natural de los de su clase: un goblin. Esos tiparracos verdes asquerosos con cara de murciélago habían mantenido durante siglos su propia guerra contra el Pueblo de las Minas –pese a ser una semienana, Cassidy simpatizaba más con los enanos que con los humanos. La guerrera sonrió ampliamente, se pasó la lengua por los labios y cargó contra aquel detestable ser de la Oscuridad.
El desgraciado era rápido, sabía esquivar sus golpes. Pero Cassidy también tenía sus trucos; pegó un grito y un potente rayo cayó del cielo y la golpeó. Cassidy se sentía más viva que nunca, sabía que tenía acorralado a aquel indeseable.
     -¡A cenaaaaar! –escuchó un grito amortiguado tras ella.
Cassidy ignoró el grito y continuó con aquel pequeño combate privado, pero no tardó demasiado en volverlo a escuchar.
El corazón se le aceleró y falló un par de ataques, se estaba poniendo nerviosa y eso no era buena señal.
Consiguió al fin matar deshacerse del goblin y siguió adelante frenéticamente. Tenía que acabar aquello ya. No tenía mucho tiempo. Maldita sea, ¡ella era Cassidy, una semienana del clan Fairchild! ¡No podía estar en todas partes al mismo tiempo! Y, desde luego, había esperado demasiado para aquella gran batalla, la definitiva entre la Luz y la Oscuridad, y ni siquiera iba a poder disfrutarla al máximo. La gran guerra estaba llegando a su fin y ella estaba desconcentrada, con la cabeza lejos de la lucha…
Y lo peor todavía no había llegado…
Oyó un estruendo a sus espaldas.
     -¡Sabrina, haz el favor de bajar a cenar! –gritó Elena, la madre de la semienana, entrando a trompicones en la cueva que era su habitación.
     -¡Mamá, estoy a media partida! –se quejó Cassidy, que comenzaba a perderse a sí misma en mitad de la batalla.
     -¡Pues le das al pausa! –continuó gritando Elena.
Cassidy resopló nerviosa.
     -¡Es On-Line, mamá, no puedo pausarla!
Pero razonar sobre aquel tema con Elena era imposible. No era la primera vez que recitaban aquel guión.
     -¡Cassidy, ¿qué haces?! –escuchó un grito horrorizado del campo de batalla- ¡Sigue el plan! ¡El plan!
Pero su habitación comenzaba a convertirse también en un campo de batalla. Sólo que en este caso Cassidy no estaba segura de poder salir victoriosa.
     -¡Me importa un comino! –replicó Elena- ¡Déjate de jueguecitos y baja a cenar ya!
Los gritos de su madre se mezclaron con los de sus compañeros de batalla. Cassidy, histérica, les gritó que se callaran y se quitó los auriculares. Sabía que la batalla contra la Oscuridad ya la había perdido, ahora faltaba la batalla contra… oh, no…
Elena estaba fuera de sí. Cassidy intentó explicarle que estaba hablando con sus colegas aventureros, pero ya era demasiado tarde. Le pegó una bofetada seguida de un discurso lleno de irritación y se llevó arrastras de la chica de la habitación.
En la pantalla podía leerse en grande “HAS MUERTO”, y en el pequeño chat que había en una esquina iban apareciendo gritos de ayuda y algún que otro enfadado y casi ofensivo, dirigidos todos a Cassidy. También se escuchaba un eco lejano salir de los auriculares que se habían quedado allí, una caótica mezcla de música ambiental, efectos sonoros y gritos de chavales irritados.


¿Qué tal el inicio de la historia? Básicamente ha sido la introducción a otro de los protagonistas: la buena de Cassidy.
Como ya dije, seguiré subiendo a Menos lobos, Caperucita a medida que vaya escribiendo.

-Zöe Öz

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